Embarran con caca manija de automóvil de sacerdote católico en Tzompantepec
Max Linares
El día de hoy por la mañana un sacerdote perteneciente a la Diocesis de Tlaxcala tras celebrar misa en Tzompantepec se encontró con la sorpresa de que la manija de su auto fue embarrada con caca.
Lo anterior, le ocurrió al padre Netza H. Xochitiotzin al salir de una capilla tras celebrar misa y al dirigirse a su vehículo se encontró con la desagradable escena.
“¡Eso fue lo que encontré, al regresar a mi automóvil! Había celebrado la Santa Misa en una capilla del Pueblo de Tzompantepec, Tlax. Estaba obscuro y por ello llevaba la lámpara encendida de mi celular, y al llegar a mi auto ¡esa fue mi sorpresa! Tal parece que uno de los vecinos se molestó ¡porque estacioné mi vehículo frente a su propiedad! Y embarró estiércol en la manija de mi auto, menos mal que llevaba la lámpara del celular y no me ensucié la mano!”, expresó.
Ademas, reiteró que ante el suceso pidió apoyo a los feligreses que asistieron de un poco de agua limpia para limpiar la manija por lo cual salieron los vecinos responsables de dicho acto, sin embargo ninguno de ellos dijo nada.
“Cuando llamé por ayuda a quién asistió a la Santa Misa para que trajesen agua para limpiar la manija, salieron dichos vecinos y ni siquiera fueron capaces de pedir una disculpa, me pregunto ¿Qué tendrá esta gente en sus corazones para actuar así? ¿Por qué no fueron capaces de pedir una disculpa? La gente comentaba que llamásemos a los policías, no lo consideré oportuno. Recemos por las personas que actúan de esa manera, que Dios ilumine sus corazones para que traten a los demás como quisieran que los trataran a ellos. Pensé, conozco mucha gente con un corazón maravilloso, sólo que no todos tienen un corazón bueno”
Finalmente, el también conductor de programas de radio por redes sociales y Youtube pidió retomar los valores desde el hogar, enseñando a reconocer las faltas y afrontar las consecuencias.
“Enseñemos a nuestros niños a pensar antes de actuar, que siempre se pregunten ¿Me gustaría que me lo hicieran a mí? Y en caso de equivocarse, reconocer su falla, al menos que pidan una disculpa y afronten las consecuencias de sus actos. ¡Bendiciones de Dios!”.



